Consumo turístico y vacacional (o la infelicidad de placeres inciertos)

Escrito por investigacionliquida 18-04-2012 en General. Comentarios (0)

La centralidad del turismo en la sociedad capitalista contemporánea, junto con otras formas de movilidad, le permite funcionar como una lente a través de la cual podemos entender amplios procesos sociales y culturales del mundo moderno.

Vincular al turismo con la búsqueda del placer y la felicidad, hace del turismo una predilección natural y una preocupación permanente de los seres humanos.

La búsqueda del placer y la felicidad parece ser, simultáneamente, la causa necesaria y suficiente de que los seres humanos se nieguen a quedarse quietos, y el principal estímulo para esforzarse y afrontar los riesgos que implica toda búsqueda, experimentación, descubrimiento e invención de nuevas maneras de ser.

Esta convicción folclórica suele repetirse una y otra vez de forma acrítica, y los estudios turísticos más populares y celebrados no hacen más que reconfirmarla y reforzarla.

No obstante, lo que esa convicción deja fuera es el hecho de que la idea de la felicidad y la búsqueda del placer representan, inherente e incurablemente, una crítica continúa de la realidad. La búsqueda de la felicidad hace que cualquier realidad en que uno piense “se quede corta”, o “no esté a la altura”.

Esa crítica de la realidad nos salva de los placeres momentáneos que nos ofrecen los folletos vacacionales (los placeres tienen corta vida, y no podría ser de otra manera; está en la naturaleza del placer el ser volátil), y del consejo de gente que se encuentra por el camino, ya que, son tantos lo que yerran, que seguir el ejemplo de los otros podría conducirlo a uno a la ruina.

En lo tocante a la felicidad, los números no tienen ninguna autoridad. Uno no puede guiarse por la opinión de la mayoría. La manada es el último lugar en el que podría encontrarse el modelo de la vida feliz.

De hecho, la misma idea de “coerción”, como muchos la entendemos, representa todo aquello que evita que la gente haga lo que habría hecho si se le hubiera permitido buscar libremente su felicidad.

Adaptado libremente de Zygmunt Bauman, La sociedad sitiada (FCE: Buenos Aires, 2004)