Investigación Líquida

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Dialéctica urbana

Escrito por investigacionliquida 17-10-2013 en Ciudad. Comentarios (0)

La rapidez sin precedentes y la escala de los acontecimientos que dan forma a  la moderna “Ciudad Líquida” nos han pillado desprevenidos.

Es tal el poder expansivo de la moderna tecnología, tal el oportunismo de la empresa privada, que el placer de pasear por las calles de una ciudad constituye, más bien, un placer de tiempos pasados que un pasatiempo normal.

Camiones, coches, motocicletas, suciedad, basura, olores desagradables, máquinas rugientes e inacabables entorpecimientos visuales se unen para hacer del movimiento a través de una ciudad una prueba para el peatón, al tiempo que el mutuo estrangulamiento del tráfico la convierte en un purgatorio para los que están motorizados.

¿Será posible que la ciudad como centro de civilización, como lugar de reunión humana y de vida y alegría, sea algo que pertenece ya al pasado?

¿O será acaso que la ciudad resultará, a la larga, nuestra mejor creación, una creación que nos hará más ricos, más inteligentes, más ecológicos, más sanos y más felices?

El planteamiento de los contrapuestos de las cosas (la dialéctica) nos sugiere –por una parte- que “lamentando el final de las virtudes rústicas”, las ventajas que representa una ciudad nos resultan tan inciertas como para que hagamos hincapié en ellas (tesis), mientras que –por la otra- “distraídos por las maravillas de la tecnología”, no tenemos noción de la amplitud y gravedad de la situación (antítesis).

Una continuación de esta lógica dialéctica requiere, por supuesto, pensar en una síntesis: una solución a las contradicciones actuales, o por lo menos, “una nueva comprensión del problema”.

Vayamos pues a la ciudad, que constituye, además, el mejor puesto de observación para resolver este acertijo filosófico y pragmático.

¡Bienvenidos!

El re-espaciamiento del mundo

Escrito por investigacionliquida 01-03-2012 en General. Comentarios (0)

La llamada economía mundial de la actualidad –y actualmente hay una genuina economía mundial-, así como las élites económicas que la operan, avanzan gracias a los organismos estatales que no pueden imponer verdaderas condiciones para manejar “su economía” (mucho menos para poner obstáculos en el camino de aquellos que la manejan como les place): la economía es, efectivamente, trasnacional.

Prácticamente en cualquier Estado, la mayoría de los activos económicos indispensables para la vida diaria de su población son “extranjeros” (o, dada la eliminación de todas las limitaciones para la transferencia de capitales, pueden convertirse en extranjeros de la noche a la mañana).

Cuanto más fragmentadas son las unidades estatales, más débil y estrecho será el ámbito de control de su respectivo territorio, y más libre aún el flujo global de capital y mercancías.

En tales circunstancias, el Estado sólo vigila que haya condiciones ordenadas en su territorio. El preciado ordenamiento del territorio cada vez más resulta apenas una estrategia para convertir al territorio en estación de paso para el viaje mundial de bienes y dinero administrados por las compañías multinacionales –o mejor dicho, no nacionales.

Lo que queda de administración económica en la política del Estado se reduce a ofertas competitivas de condiciones lucrativas y de placer lo bastante seductoras para atraer al capital viajero y convencerlo de hacer una parada más y quedarse un poco más del tiempo necesario para que el avión se reabastezca de combustible.

Está visto que, el control de los modernos procesos de espaciamiento mundial demanda, ante todo, impuestos bajos, mano de obra barata y dócil, tasas de interés favorables, y –no menos importante- diversión para los gerentes que viajan con todos los gastos pagados.

De Zygmunt Bauman, Ética posmoderna (Siglo XXI: México, 2005)

 

El lugar aumenta su valor

Escrito por investigacionliquida 10-02-2012 en General. Comentarios (0)

Para las élites (empresariales, comerciales, financieras) ágiles y volátiles que practican (y promueven) el arte de la Vida líquida, el lugar –como tal- parece haber perdido su importancia. Para su cometido, no hay determinación espacial. Sólo les compete trasladar su empresa allí donde vislumbran la posibilidad de mejorar sus dividendos y dejar a los que están atados al lugar (los empleados, los proveedores, los lugareños) las tareas de lamer las heridas, reparar los daños y ocuparse de los desechos.

No obstante, pareciera que, en este destino tramado por el mercado, el consumo y el desecho, el lugar aumentara su valor.

Si la seguridad –como todos los aspectos de la vida humana en un mundo implacablemente individualizado y privatizado- entra en el ámbito del “hágalo usted mismo”, la defensa del lugar (considerada la condición necesaria de toda seguridad) debe ser entonces un asunto del vecindario: Una cuestión comunal.

Y si bien es posible alcanzar y abandonar instantáneamente cualquier lugar (a medida que las cambiantes instituciones de la moderna economía global disminuyen la experiencia de pertenecer a algún lugar en especial), también pueden ser permisibles los intentos por evitar que hagan algo al lugar propio.

Allí dónde ha fracasado el Estado (como garante de un seguro colectivo frente a la desgracia individual) quizás la comunidad, la comunidad local, la comunidad físicamente tangible, material, encarnada en un territorio habitado por sus miembros y por nadie más, provea el sentimiento de seguridad que el mundo globalizado, en sentido amplio, evidentemente conspira por destruir.

Incluso los miembros de las élites trotamundos (los posmodernos vagabundos y turistas) necesitan reposo entre sus angustiosos y estresantes viajes, un tiempo en el que puedan dejar las armas y sus “gadgets”, y descansar para recuperar su agotada capacidad de resistir la tensión cotidiana. Para eso, necesitan un lugar seguro y propio.

Quizás no les importen los demás lugares, los lugares de los otros, pero ese lugar especial, su propio lugar, ese sí que les importa.

Quizás también les venga ocurriendo que saber cuán flexibles e indefendibles son los lugares de otra gente haya hecho más acuciante su necesidad de fortificar, hacer infalible e inexpugnable ese lugar propio especial.

Adaptado libremente de Zygmunt Bauman (Vida líquida, 2006; La sociedad sitiada, 2004, y Comunidad, 2003)

 

La guerra por el espacio

Escrito por investigacionliquida 29-06-2010 en General. Comentarios (3)

En el moderno proceso de gerencia empresarial denominado “la guerra por el espacio” (Bauman, 1998, p. 39), la movilidad se ha convertido en el factor estratificador más poderoso y codiciado  de todos. Y a los que ocupan la cima de la jerarquía, la libertad de movimiento les otorga muchas más ventajas que a los demás.

“Entre todos los candidatos a tener voz en la gestión empresarial, sólo las personas que invierten –los accionistas- no están en absoluto sujetos al espacio; pueden comprar acciones en cualquier bolsa y a cualquier agente bursátil, y la proximidad o distancia geográfica de la empresa será probablemente la menor de sus consideraciones al tomar la decisión de comprar o vender”

En principio, no hay determinación espacial en la dispersión de accionistas, pues a ellos sólo compete la faena de trasladar la empresa allí donde descubren o anticipan la posibilidad de mejorar los dividendos, y dejar a los demás –que están atados a la localidad- las tareas  de lamer las heridas, reparar los daños y ocuparse de los desechos

“La empresa tiene la libertad para trasladarse; las consecuencias no pueden sino permanecer en el lugar. Quien tenga libertad para escapar de la localidad, la tiene para huir de las consecuencias. Éste es el botín más importante de la victoriosa guerra por el espacio”

Según Bauman, la movilidad adquirida por las personas que invierten significa que el poder se distancia a un grado altísimo de las obligaciones con los empleados que provienen de la población local, retenidos por deberes familiares, propiedad de vivienda y otros factores afines, y que difícilmente pueden seguir a la empresa cuando se traslada a otra parte.

“El poder se desconecta de los deberes con los empleados, los seres más jóvenes y débiles, las generaciones por nacer, así como la autorreproducción de las condiciones de vida para todos. En pocas palabras, se libera del deber de contribuir a la vida cotidiana y la perpetuación de la comunidad”

En consecuencia, aparece una nueva asimetría entre la naturaleza extraterritorial del poder y la territorialidad de la vida en su conjunto: que el poder –ahora libre de ataduras, capaz de desplazarse con aviso o sin él- es libre de explotar y dejar libradas las derivaciones de esa explotación

“Sacarse de encima la responsabilidad por las consecuencias es la ventaja más codiciada y apreciada que la nueva movilidad otorga al capital flotante, libre de ataduras; al calcular la efectividad de la inversión ya no es necesario tomar en cuenta el coste de afrontar las consecuencias”

Y sin embargo, y también como consecuencia de la nueva movilidad, el capital y las finanzas casi nunca se encuentran en el trance de tener que vencer lo inflexible, apartar los obstáculos, superar o mitigar la resistencia; si llegara a suceder, con frecuencia podrían soslayarlo a favor de una opción más blanda

“Cuando el enfrentamiento con la <alteridad> requiere una costosa aplicación de la fuerza o bien fatigosas negociaciones, el capital siempre puede partir en busca de lugares más pacíficos. Para qué enfrentar lo que se puede evitar"

El mundo de hoy está lleno de acciones y actitudes neocoloniales; los forasteros exigen o toman control de ecosistemas locales, imponiendo acciones que los residentes de antaño pueden desdeñar.

Por razones tales, los "forasteros" que chocan con los ecosistemas locales y regionales se han convertido en protagonistas importantes del análisis, pues el contacto con agentes y agencias externas (por ejemplo, trabajadores migratorios, refugiados, soldados, turistas, inversionistas y desarrolladores) se ha vuelto común. Los estudiosos de la modernidad líquida deben prestar atención a las organizaciones y fuerzas externas (por ejemplo, gobiernos, NGOs, empresas) que imprimen demandas en los ecosistemas locales y regionales a lo largo del mundo. Incluso en los lugares más remotos, la gestión de ecosistemas involucra ahora múltiples niveles de análisis.

 

Nota: todas las citas son de Zygmunt Bauman (1998) "La globalización. Consecuencias humanas", México, FCE