¿La mayoría satisfecha? (1ª Parte)

Escrito por investigacionliquida 24-05-2012 en General. Comentarios (0)

Desde que el derecho al voto se universalizó, fue usado repetidas veces para llevar al gobierno a políticos que prometían reparar en forma colectiva los infortunios sufridos en forma individual.

Más aún, el crecimiento indetenible de la protección a los débiles administrada por el Estado inspiró a los politólogos a incluir los derechos sociales en la noción misma de ciudadanía democrática.

Ciertas teorías populares explicaron esa lógica sugiriendo, un poco románticamente, que las prácticas democráticas como tales cultivaban un sentimiento de responsabilidad por el bienestar de toda la comunidad, que es compartido por todos.

Algunos analistas agregaron que, puesto que nadie (ni siquiera los ricos) puede sentirse seguro sin una red de contención confiable, el asegurarse contra una caída por debajo de los niveles de una vida digna resultaba indispensable también –como forma de protección colectiva- para quienes se encontraban a salvo.

Dicho de otro modo: durante casi un siglo, la lógica visible de la democracia hizo pensar que, aunque algunos necesiten –y con más urgencia- más servicios sociales que otros, la existencia de esos servicios y su disponibilidad universal benefician a todos.

Sin embargo, hace dos décadas que los hechos parecen negar aquellas deducciones.

Hoy en día, en un país tras otro, la mayoría de los votantes apoya a los partidos que, explícitamente, reclaman la reducción de las prestaciones sociales o prometen reducir los impuestos a la renta individual (lo que tiene el mismo efecto).

¿Cómo es posible que en una comunidad democrática la mayoría de los votantes apoye el aumento de la desigualdad, la discriminación y la exclusión? Tal cosa jamás había ocurrido; al menos, desde que el voto es realmente democrático, desde que se extendió de las clases propietarias a todos los ciudadanos adultos.

Debe de haber habido una buena razón…

De Zygmunt Bauman, Trabajo, consumismo y nuevos pobres (Gedisa: Barcelona, 1999)