Crisis de confianza

Escrito por investigacionliquida 04-07-2012 en General. Comentarios (1)

El hecho de que en nuestros tiempos modernos líquidos necesitemos y deseemos vínculos sólidos y fiables más que en ninguna otra época anterior no hace más que agravar nuestra ansiedad.

Incapaces de calcular nuestras sospechas y dejar de husmear posibles traiciones, buscamos –compulsiva y apasionadamente- “redes” de amigos y amistades más amplias, todo lo amplias que nos lo permitan nuestro perfil en “face” o la agenda de números de teléfono de nuestro móvil (la cual, por suerte, adquiere una mayor capacidad con cada nueva generación de dichos aparatos).

Preferimos invertir nuestras esperanzas en “redes” más que en relaciones porque esperamos que, en una red, siempre haya contactos y números de teléfonos móviles disponibles para enviar y recibir mensajes de lealtad. Así, esperamos compensar en forma de cantidad la pérdida de calidad que de ello se desprende.

No obstante, los rastros que tal búsqueda de vínculos sólidos y fiables deja tras de sí tienen el aspecto de un cementerio de esperanzas truncadas y expectativas frustradas, y el camino que se avista por delante es prolijo en relaciones superficiales y frágiles.

Las relaciones no se fortalecen, los miedos no desaparecen y la sospecha de un mal que aguarda pacientemente el momento más oportuno para atacar tampoco se desvanece.

Además, los residentes permanentes del mundo de la modernidad líquida tienden a considerar la huida de los problemas (y de la gente “problemática”) como una apuesta más segura que la de quedarse (por lo menos) a combatirlos (o siquiera comprenderlos). Al primer síntoma, empiezan enseguida a estudiar una ruta de evasión en la que exista una puerta suficientemente pesada y sólida que puedan cerrar tras de sí para cubrir su huida.

Todo esto se añade a la ya de por sí considerable confusión existente y envuelve el futuro en una niebla aún más densa. Y la niebla –inescrutable, opaca, impermeable- es (como hasta un niño lo sabe) uno de los escondites favoritos del Mal. Formada a partir de los vapores del miedo, la niebla hiede a Mal.

Adaptado libremente de Zygmunt Bauman, Miedo líquido (Paidós: Barcelona, 2007)