Investigación Líquida

Investigación Líquida en Megaciudades de América

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Cazadores de herejías

Escrito por investigacionliquida 09-03-2011 en General. Comentarios (2)

De todas las civilizaciones premodernas, la antigua Grecia es reivindicada como la más cercana al mundo occidental moderno. ¿Y cuál es el gran momento simbólico en la historia de la cultura griega que remite a esta separación de la búsqueda de la verdad respecto de la búsqueda de un mundo mejor? Es Sócrates, cuando bebe la cicuta bajo el cargo de corromper a la juventud ateniense –y lo hace sin resistencia, reconociendo en un cierto sentido la legitimidad de la orden.

Más tarde, en el recorrido cultural de occidente, la Santa Inquisición puede ser considerada como la prolongación de la cosmovisión que condujo al juicio ateniense de Sócrates, pues los intelectuales fueron uno de los blancos favoritos de esa clase de persecuciones.

En una de sus más tempranas expresiones, el ejemplo clásico de dichas cacerías religiosas es Galileo, forzado por la Inquisición a arrepentirse de su hipótesis científica del movimiento de la tierra alrededor del sol, aunque se diga de manera romántica –y sin duda también apócrifa- que concluyó su retractación murmurando ¡Y sin embargo se mueve!

Hoy en día, a decir verdad, en el mundo moderno –a pesar de su “modernidad”- los intelectuales siguen siendo obligados a beber la cicuta y aún son quemados en la hoguera. Sólo que ahora, y tal vez como un modo de luchar contra la represión, los eruditos aseguran que escogen sus temas de investigación teniendo únicamente en cuenta sus intereses académicos, y no expresan conclusiones válidas para la arena pública –pues "hablan como académicos” y dejan para la arena política cualquier discusión acerca de los valores y resultados a los que uno debería llegar a partir de la pintura que ofrecen de la realidad.

Es un bello cuento de hadas, y el que lo siga creyendo es un ingenuo consciente o inconsciente. Cualquiera que haya frecuentado alguna universidad o centro de investigación lo sabe: las presiones materiales son muchas, las tensiones de carrera no paran y las intimidaciones políticas están siempre detrás de los que “no hacen” el trabajo. Por esas y muchas razones, disentir sigue –y seguirá siendo- un acto de valentía, incluso en el más liberal de los contextos.

 

No es que ya no existan Galileos cerca nuestro, por el contrario, existen muchos, y algunos no se conforman con murmurar. Tal vez sólo sea necesario robustecer e impulsar la firme convicción de que una sociedad realmente liberal no busca evitar que los intelectuales, académicos y científicos revelen resultados que ciertas personas podrían considerar perturbadores a causa de sus implicaciones morales o políticas.

 

Tomado libremente de Immanuel Wallerstein "Los intelectuales en una era de transición" en Un mundo incierto (Libros del Zorzal, Buenos Aires, 2005)

 

¿Qué se puede hacer?

Escrito por investigacionliquida 02-03-2011 en General. Comentarios (0)

En cualquier país, hay un grupo que tiene el poder verdadero. No es un secreto dónde está ese poder: está, básicamente, en manos de la gente que determina las decisiones de inversión, lo que se produce, lo que se distribuye. Ellos forman el personal del gobierno y, en general, eligen a los planificadores para poder establecer sus condiciones.

Una de las cosas que ellos quieren es una población pasiva y tranquila. Entonces, una de las cosas que se puede hacer para incomodarlos en no ser pasivos ni tranquilos. Hay muchísimas maneras de hacer eso. Hasta simplemente hacer preguntas puede tener efectos importantes.

Manifestaciones, escribir cartas y votar pueden ser significativos –depende de la situación. Pero lo principal es que tiene que ser una acción sostenida y organizada. Se puede ir a una manifestación y después regresar a casa, eso es algo; pero la gente en el poder puede vivir con eso.

Con lo que no puede vivir es con presión continua en constante desarrollo; con organizaciones que siguen haciendo cosas; con gente que sigue aprendiendo lecciones de ocasiones pasadas y mejorando las próximas. Esto puede marcar una diferencia –muchas veces, una importante diferencia.

Usted puede hacer su propia investigación. No cuenta sólo con los libros de historia y textos de ciencias políticas convencionales; puede revisar las monografías de los especialistas y las fuentes originales. La mayoría de las buenas bibliotecas públicas tiene secciones de libros de consulta donde se les puede encontrar.

Sí, exige un poco de trabajo, es cierto, pero cualquiera lo puede hacer ocupando su tiempo libre y recurriendo a las guías –personales y materiales- que le pueden dar ideas sobre dónde buscar: la verdadera investigación es siempre una actividad colectiva. Y sus resultados pueden hacer una contribución grande para cambiar la conciencia, aumentar el conocimiento y llevar a una acción constructiva.

Tomado “casi” fielmente de Noam Chomsky, Lo que realmente quiere el Tío Sam (Siglo XXI, México, 2006)

Todos somos responsables

Escrito por investigacionliquida 23-02-2011 en General. Comentarios (2)

En este planeta, tal vez hoy como nunca, todos dependemos el uno del otro, y nada de lo que hagamos o dejemos de hacer es ajeno al destino de los demás. La responsabilidad está ahí, reconozcamos o no su presencia. Cada vez que la negamos, minimizamos su importancia práctica, o simplemente pedimos que no se nos moleste. Asumimos la actitud del “transeúnte”: gente que ve el mal, oye el mal, pero no hace nada, o no lo suficiente, para detenerlo, cortarlo o frustrarlo.

No obstante, quedar atrapado en el papel del transeúnte no es algo precisamente placentero. Por un lado está la enojosa y humillante impotencia: no sólo la gente común y corriente -enfrascada en sus preocupaciones privadas- sino también –y tal vez principalmente- quienes desempeñan altos cargos y deben velar por el bienestar y la seguridad comunes encuentran que no estaban preparados y se muestran confundidos ante el mundo que les ha tocado enfrentar. Parecen andar a tientas en la oscuridad y, como el resto de la población, quedan atrapados en el papel de transeúntes, pues las capacidades que poseen, las estrategias que diseñan y los recursos de los que disponen no les bastan para quitarlos de esa posición y elevarlos al grado de actores decididos y efectivos.

La otra cara de la difícil situación de transeúnte es la horrorosa sensación de un mundo que no es controlado por nadie y que -por lo que uno puede ver- ni siquiera puede ser controlado: ni la providencia divina, ni la astucia de la razón, ni una mano invisible pueden inyectar lógica en el sinsentido aparente de problemas públicos y catástrofes ecosociales que parecen no tener fin; no existen hombres sabios que estén dispuestos (o de hecho puedan hacerlo) a tomar el timón con sus propias manos, y a hacer que los acontecimientos sigan un curso más agradable y, por sobre todas las cosas, más predecible.

Pero no hay vuelta atrás: cualquiera sea el tipo de justicia y equidad que conserve algún chance de arraigarse en la realidad social, es necesario que fije su punto de partida en el aquí y el ahora, donde han llevado a la humanidad las irreversibles transformaciones del mundo moderno. Y en este momento, retirarse no es una opción posible: hay que molestar a todos, parar de deambular y reconocer la responsabilidad.

La pregunta no es cómo revertir el curso del río de la historia, sino más bien cómo combatir la miseria humana que contamina sus aguas, y cómo reconducir su curso para lograr una distribución más equitativa de los beneficios que arrastra.

Tomado libremente de Zygmunt Bauman, La sociedad sitiada (FCE, Buenos Aires, 2004)

Calendario líquido

Escrito por investigacionliquida 07-01-2011 en General. Comentarios (0)

Nota: Según el Diccionario de Lengua Española, hacer calendarios equivale a discurrir a solas sin objeto determinado. Primera de dos partes.

Enero. La rebelión Zapatista en Chiapas sigue siendo el movimiento social más importante en años recientes. Justo cuando la oleada de la ideología neoliberal parecía alcanzar su pico a mediados de los noventa, los Zapatistas levantaron el estandarte de los sectores más oprimidos de la población mundial, los indígenas, y despertaron el casi desaparecido sentimiento anti sistema mundial (Immanuel Wallerstein, Un mundo incierto, 2005).

Febrero. En el conocido mes del amor, siempre resultará prudente recordar las observaciones que Immanuel Kant hiciera allá por 1748: “el planeta es esférico, y como todos estamos y nos movemos sobre la superficie de esa esfera, no tenemos otro lugar donde ir y estamos por lo tanto obligados a vivir para siempre en proximidad y compañía de otros [...] La unidad de la raza humana es el horizonte absoluto de nuestra historia universal, un horizonte que nosotros, seres humanos movidos y guiados por la razón y el instinto de supervivencia, estamos obligados a perseguir y, en la plenitud de los tiempos, alcanzar (citado en Zygmunt Bauman, Amor líquido, 2003).

Marzo. Primavera silenciosa es el título de un libro de Rachel Carson publicado en 1962, en el que la autora advertía de los efectos perjudiciales de los pesticidas en el medioambiente, particularmente en las aves cantoras –de ahí el título de Silent Spring. Luego de que el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos revisara su crítica sobre pesticidas, el uso del DDT fue prohibido por la Legislatura del aquel país en 1972. El libro sigue vigente, no sólo por sus logros y alcances prácticos, ni por la afortunada respuesta de la crítica especializada, sino porque siempre nos recordará que en este mundo moderno la poderosa industrial mundial propaga desinformación y los gobiernos del mundo aceptan las demandas de dicha industria de manera acrítica (Rachel Carson, Silent Spring, 1962).

Abril. Los niños… mmm, el futuro del mundo. Cada vez hay más niños que consideran agobiante el esfuerzo que implica comer una manzana: demasiado trabajo arduo para las mandíbulas y los dientes y, además, una inversión de tiempo excesiva para la cantidad de placer obtenida. A estos niños también les desagrada tener que pelar una naranja y prefieren beber un jugo envasado. Smuker, una fábrica de comida rápida, ha quitado la corteza a las rebanadas de pan sobre las que se untan la mantequilla y la mermelada de frutas de los emparedados preferidos de los niños. Según parece, los niños han llegado a considerar que morder el borde más duro de la rebana de pan es un reto demasiado laborioso para sus mandíbulas. ¿Qué significará todo esto? ¿La satisfacción debe ser instantánea? ¿Ya no es necesario posponer las necesidades? ¿La espera ha sido finalmente eliminada del deseo de consumir? (Caroline Meyer, citada en Zygmunt Bauman, Los retos de la educación en la modernidad líquida, 2005)

 

 

 

Los retos de la educación en la modernidad líquida

Escrito por investigacionliquida 09-12-2010 en General. Comentarios (4)

La historia de la educación está plagada de periodos críticos en los cuales se hizo evidente que las premisas y estrategias probadas, y aparentemente confiables, habían perdido contacto con la realidad y exigían ajustes o una reforma. Con todo, aparentemente la crisis actual es diferente de las del pasado.

El consumismo característico de estos tiempos no se define por la acumulación de las cosas, sino por el breve goce de esas cosas; las posesiones duraderas, los productos que supuestamente uno compraba una sola vez y ya no reemplazaba nunca más han perdido su antiguo encanto. Ello tiene influencia sobre nuestra manera de relacionarnos con el saber, el trabajo y la vida en general.

En la actualidad, el conocimiento tiende a parecerse a una mercancía de consumo (o al menos parece estarse fundiendo en el molde de la mercancía y se incita a seguir formándose en concordancia con los modelos del mercado).

Hoy es posible patentar pequeñas porciones de conocimiento con el propósito de impedir las réplicas, siguiendo la bien fundada creencia de que, como en el caso de cualquier otra mercancía, el valor comercial reside en lo que diferencia al producto de los ya existentes, antes que la calidad del producto en su conjunto.

Lo que mejor vende es la diferencia, no la semejanza. Por un lado, tener aptitudes y conocimientos adecuados para el empleo ya exhibidos por otros que hicieron ese mismo trabajo antes –o se postulan para hacerlo ahora- no es suficiente; lo más probable es que se considere una desventaja.

Por el otro, hacen falta ideas insólitas, proyectos excepcionales, nunca antes sugeridos por otros y, sobre todo, la gatuna propensión a marchar solitariamente por caminos propios: la receta para el éxito es “ser uno mismo”, no ser “como todos los demás”.

No obstante, lo que diferencia a todo producto, por regla general, es de corta vida, pues el impacto de la novedad se desgasta rápidamente. El destino de las mercancías es perder valor de mercado velozmente y ser reemplazadas por otras versiones “nuevas y mejoradas” que pretenden tener nuevas características diferenciales, tan transitorias, como las de los productos que acaban de ser desechados porque ya perdieron su momentáneo poder de seducción.

Y es que, concentrar el valor en lo diferencial es una manera de devaluar, oblicuamente, el resto del conjunto, el resto que no ha sido afectado por el cambio, el resto que “sigue siendo igual”. Visto de tal manera, el mundo de la educación, tal como se vive hoy en día, parece más un artefacto proyectado para olvidar que un lugar para el aprendizaje.

La educación, en la época de la modernidad líquida, parece abandonar la noción del conocimiento de la verdad útil para toda la vida, para sustituirla por la noción del conocimiento de “usar y tirar”, válido mientras no se diga lo contrario y de utilidad pasajera.

De Zygmunt Bauman, Los retos de la educación en la modernidad líquida (gedisa, 2005)