Investigación Líquida

Investigación Líquida en Megaciudades de América

New York. Los Ángeles. Ciudad de México. Sao Paulo. Río de Janeiro y Buenos Aires

Olvidar, borrar, dejar y reemplazar

Escrito por investigacionliquida 06-07-2010 en General. Comentarios (2)

En resumidas cuentas, la vida líquida es una vida precaria y vivida en condiciones de incertidumbre constante. Las más acuciantes y persistentes preocupaciones que perturban esa vida son las que resultan del temor a que nos tomen desprevenidos; del miedo a que no podamos seguir el ritmo de acontecimientos que se mueven con gran rapidez; del pánico a quedarnos rezagados, a no percatarnos de las <fechas de caducidad>; del espanto de tener que cargar con bienes que ya no nos resultan deseables, y del terror a pasar por alto la necesidad de cambiar de enfoque si no queremos sobrepasar un punto sin retorno.

 

La vida líquida es una sucesión de nuevos comienzos, pero, precisamente por ello, son los breves y los indoloros finales –sin los que esos nuevos comienzos serían imposibles de concebir- los que suelen constituir sus momentos de mayor desafío y ocasionan nuestros más irritantes dolores de cabeza.

 

La información que más necesitan los practicantes de la vida moderna líquida (y que más a menudo ofrecen los asesores expertos en las artes de la vida) no es la de cómo empezar o inaugurar, sino la de cómo terminar o clausurar. Una lista actualizada de reglas para <cerrar definitivamente> las relaciones de pareja –que son, sin duda, los episodios más difíciles de <clausurar>, pero también aquellos que las personas implicadas más desean y se empeñan en cerrar, y en los que, por consiguiente, mayor es la demanda de ayuda experta- resulta una buena muestra de dicha afirmación.

 

El inventario empieza con un <recuerda lo malo, olvida lo bueno> y termina con un <conoce a otra persona> pasando por un <borra todo el correo electrónico>. Es probable que, para el caso, el horizonte ideal sea Eutropia, una de Las ciudades invisibles de Italo Calvino, cuyos habitantes, en cuanto <se sienten presa del hastío y ya no pueden soportar su trabajo ni a sus parientes ni su casa ni su vida>, <se mudan a la ciudad siguiente>, donde <cada uno de ellos conseguirá un nuevo empleo y una esposa distinta, verá otro paisaje al abrir la ventana y dedicará el tiempo a pasatiempos, amigos y cotilleos diferentes>.

 

La vida en una sociedad moderna líquida no puede detenerse. Hay que modernizarse o morir. Es decir, hay que desprenderse, día sí, día también, de atributos que ya han rebasado su fecha de caducidad, y despojarse de las identidades actualmente ensambladas, de las que estamos revestidos.

 

Lo que la sociedad moderna líquida enfatiza en todo momento es olvidar, borrar, dejar y reemplazar. Lo que se necesita ahora es correr con todas las fuerzas para mantenernos en el mismo lugar, pero alejados del cubo de la basura al que los del furgón de cola están condenados.

 

[Texto tomado fiel, pero adaptado libremente, de Zygmunt Bauman, Vida líquida (Paidós, Barcelona, 2006)]

 

Glosario

Precario: de poca estabilidad o duración

Acuciante: apremiante, urgente

Cotillear: contarse chismes mutuamente

La guerra por el espacio

Escrito por investigacionliquida 29-06-2010 en General. Comentarios (3)

En el moderno proceso de gerencia empresarial denominado “la guerra por el espacio” (Bauman, 1998, p. 39), la movilidad se ha convertido en el factor estratificador más poderoso y codiciado  de todos. Y a los que ocupan la cima de la jerarquía, la libertad de movimiento les otorga muchas más ventajas que a los demás.

“Entre todos los candidatos a tener voz en la gestión empresarial, sólo las personas que invierten –los accionistas- no están en absoluto sujetos al espacio; pueden comprar acciones en cualquier bolsa y a cualquier agente bursátil, y la proximidad o distancia geográfica de la empresa será probablemente la menor de sus consideraciones al tomar la decisión de comprar o vender”

En principio, no hay determinación espacial en la dispersión de accionistas, pues a ellos sólo compete la faena de trasladar la empresa allí donde descubren o anticipan la posibilidad de mejorar los dividendos, y dejar a los demás –que están atados a la localidad- las tareas  de lamer las heridas, reparar los daños y ocuparse de los desechos

“La empresa tiene la libertad para trasladarse; las consecuencias no pueden sino permanecer en el lugar. Quien tenga libertad para escapar de la localidad, la tiene para huir de las consecuencias. Éste es el botín más importante de la victoriosa guerra por el espacio”

Según Bauman, la movilidad adquirida por las personas que invierten significa que el poder se distancia a un grado altísimo de las obligaciones con los empleados que provienen de la población local, retenidos por deberes familiares, propiedad de vivienda y otros factores afines, y que difícilmente pueden seguir a la empresa cuando se traslada a otra parte.

“El poder se desconecta de los deberes con los empleados, los seres más jóvenes y débiles, las generaciones por nacer, así como la autorreproducción de las condiciones de vida para todos. En pocas palabras, se libera del deber de contribuir a la vida cotidiana y la perpetuación de la comunidad”

En consecuencia, aparece una nueva asimetría entre la naturaleza extraterritorial del poder y la territorialidad de la vida en su conjunto: que el poder –ahora libre de ataduras, capaz de desplazarse con aviso o sin él- es libre de explotar y dejar libradas las derivaciones de esa explotación

“Sacarse de encima la responsabilidad por las consecuencias es la ventaja más codiciada y apreciada que la nueva movilidad otorga al capital flotante, libre de ataduras; al calcular la efectividad de la inversión ya no es necesario tomar en cuenta el coste de afrontar las consecuencias”

Y sin embargo, y también como consecuencia de la nueva movilidad, el capital y las finanzas casi nunca se encuentran en el trance de tener que vencer lo inflexible, apartar los obstáculos, superar o mitigar la resistencia; si llegara a suceder, con frecuencia podrían soslayarlo a favor de una opción más blanda

“Cuando el enfrentamiento con la <alteridad> requiere una costosa aplicación de la fuerza o bien fatigosas negociaciones, el capital siempre puede partir en busca de lugares más pacíficos. Para qué enfrentar lo que se puede evitar"

El mundo de hoy está lleno de acciones y actitudes neocoloniales; los forasteros exigen o toman control de ecosistemas locales, imponiendo acciones que los residentes de antaño pueden desdeñar.

Por razones tales, los "forasteros" que chocan con los ecosistemas locales y regionales se han convertido en protagonistas importantes del análisis, pues el contacto con agentes y agencias externas (por ejemplo, trabajadores migratorios, refugiados, soldados, turistas, inversionistas y desarrolladores) se ha vuelto común. Los estudiosos de la modernidad líquida deben prestar atención a las organizaciones y fuerzas externas (por ejemplo, gobiernos, NGOs, empresas) que imprimen demandas en los ecosistemas locales y regionales a lo largo del mundo. Incluso en los lugares más remotos, la gestión de ecosistemas involucra ahora múltiples niveles de análisis.

 

Nota: todas las citas son de Zygmunt Bauman (1998) "La globalización. Consecuencias humanas", México, FCE

Bienvenida

Escrito por investigacionliquida 22-06-2010 en General. Comentarios (7)

Bienvenida [Reconocimiento e invitación a la lectura de Zymunt Bauman]

 

He querido iniciar la publicación de este blog repasando la visión del autor que más leo sobre el objeto de investigación que más conozco  (o el que más he trabajado en mi etapa formativa, por lo menos): Zygmunt Bauman y la cultura de residuos. ¿Con qué fin? Con el único ánimo de poner a debate lo interesante e importante que puede resultar el estudio de los residuos del progreso económico (léase basuras, desechos, suciedad, pero también residuos humanos, poblaciones superfluas, emigrantes, refugiados, marginados y demás personas excluidas de las ventajas que gozan los demás). Va pues la primera entrega de este blog, con un asunto que contiene claros elementos de modernidad líquida y hartos argumentos para la elasticidad disciplinaria: Las basuras, los residuos, los desechos.

 

Crisis de la vida urbana

Las basuras, los residuos, los desechos –y  todo lo que se les parezca y de ellos derive- tal vez sean sólo la consecuencia más visible de lo que Bauman ha registrado como una de las artes del vivir moderno: la prioridad de librarse de las cosas sobre la prioridad de adquirirlas. Según Bauman, en nuestra sociedad moderna –la que él concibe como una sociedad líquida que, en tanto líquida, no puede mantener su forma durante mucho tiempo- la industria de eliminación de residuos pasa a ocupar los puestos de mando de la economía de la vida líquida:

“La supervivencia en dicha sociedad y el bienestar de sus miembros dependen de la rapidez con la que los productos quedan relegados a meros desperdicios, y de la velocidad y la eficiencia con la que éstos se eliminan. En esa sociedad, nada puede declararse exento de la norma universal de la <desechabilidad> y nada puede permitirse perdurar más de lo debido. La perseverancia, la pegajosidad y la viscosidad de las cosas (tanto de las animadas como de las inanimadas) constituyen el más siniestro y letal de los peligros, son fuente de los miedos más aterradores y blanco de los más violentos ataques […] Hay que modernizarse o morir” (Bauman, 2005, p. 11).

Siguiendo a Bauman, debido a esta <auténtica pasión> por expulsar, apartar, purgarse de una recurrente impureza, y a la correspondiente necesidad de renovarse cada día

“… la ciudad se conserva a sí misma en la única forma definitiva: la de los desperdicios de ayer, que se amontonan sobre los desperdicios de anteayer, y de todos sus días y años y lustros” (Bauman, 2004, p. 13)

De acuerdo con Bauman, pareciera que, a pesar de que los habitantes de la ciudad destacan por ir a la caza de las novedades “una fortaleza de desperdicios indestructibles” circunda la ciudad y “la domina por todos lados como un circo de montañas”. A su pregunta sobre la posibilidad de que los habitantes de la ciudad vean dichas montañas, el mismo Bauman responde diciendo:

“… puede que algunas veces, especialmente cuando una inesperada ráfaga de viento transporta hasta sus impecables hogares un hedor que evoca un montón de basura, más que el frescor, el esplendor y la fragancia absolutos de las entrañas de las tiendas de novedades” (Bauman, Op cit.)

A la postre, Bauman nos desafía preguntando ¿Cuál es la producción básica de la ciudad? ¿Las cosas encantadoras y completamente nuevas, tentadoramente recién salidas y seductoramente misteriosas en virtud de su no catada virginidad? ¿O más bien sus montones de basura, que no dejan de crecer? ¿Han de producirse cosas cada vez más nuevas para reemplazar otras menos atractivas o útiles que han dejado de valer? ¿La novedad de hoy es la que torna obsoleta y envía al vertedero la novedad de ayer? ¿Se trata sólo de un problema técnico? ¿Todo lo que se fabrica puede desaparecer sin dejar rastro? ¿Es posible la idea de un mundo totalmente vacío, limpiado?

 

Citado por Bauman, Ivan Klima responde:

“No, eso no es sólo un problema técnico. Porque el espíritu de las cosas muertas levita sobre la tierra y sobre las aguas, y su aliento es de mal agüero” (Klima, 1986)

La cultura de residuos de Bauman –o su Teoría de la modernidad y sus parias, como también le llama- está dedicada a explicar por qué eso no es <un mero problema técnico> y puede resultar una propuesta de grandes alcances para los estudiosos de los varios campos de la gestión de los recursos naturales y del desarrollo social, especialmente para los interesado en el cuidado, la conservación y la prevención de la contaminación del entorno natural a consecuencia de la desenfrenada producción industrial y el inadecuado tratamiento de sus residuos (animados e inanimados).

 

Foro:

¿Conoces el trabajo de Zygmunt Bauman? ¿Te cuadra su propuesta de la modernidad líquida? ¿Qué disciplinas consideras que se pueden agregar a la denominación de “disciplinas elásticas? ¿Qué opinión tienes de la generación de residuos en el mundo moderno? ¿Se trata de <un simple problema técnico> o <una consecuencia inevitable de la modernidad>?