Investigación Líquida

La guerra por el espacio

En el moderno proceso de gerencia empresarial denominado “la guerra por el espacio” (Bauman, 1998, p. 39), la movilidad se ha convertido en el factor estratificador más poderoso y codiciado  de todos. Y a los que ocupan la cima de la jerarquía, la libertad de movimiento les otorga muchas más ventajas que a los demás.

“Entre todos los candidatos a tener voz en la gestión empresarial, sólo las personas que invierten –los accionistas- no están en absoluto sujetos al espacio; pueden comprar acciones en cualquier bolsa y a cualquier agente bursátil, y la proximidad o distancia geográfica de la empresa será probablemente la menor de sus consideraciones al tomar la decisión de comprar o vender”

En principio, no hay determinación espacial en la dispersión de accionistas, pues a ellos sólo compete la faena de trasladar la empresa allí donde descubren o anticipan la posibilidad de mejorar los dividendos, y dejar a los demás –que están atados a la localidad- las tareas  de lamer las heridas, reparar los daños y ocuparse de los desechos

“La empresa tiene la libertad para trasladarse; las consecuencias no pueden sino permanecer en el lugar. Quien tenga libertad para escapar de la localidad, la tiene para huir de las consecuencias. Éste es el botín más importante de la victoriosa guerra por el espacio”

Según Bauman, la movilidad adquirida por las personas que invierten significa que el poder se distancia a un grado altísimo de las obligaciones con los empleados que provienen de la población local, retenidos por deberes familiares, propiedad de vivienda y otros factores afines, y que difícilmente pueden seguir a la empresa cuando se traslada a otra parte.

“El poder se desconecta de los deberes con los empleados, los seres más jóvenes y débiles, las generaciones por nacer, así como la autorreproducción de las condiciones de vida para todos. En pocas palabras, se libera del deber de contribuir a la vida cotidiana y la perpetuación de la comunidad”

En consecuencia, aparece una nueva asimetría entre la naturaleza extraterritorial del poder y la territorialidad de la vida en su conjunto: que el poder –ahora libre de ataduras, capaz de desplazarse con aviso o sin él- es libre de explotar y dejar libradas las derivaciones de esa explotación

“Sacarse de encima la responsabilidad por las consecuencias es la ventaja más codiciada y apreciada que la nueva movilidad otorga al capital flotante, libre de ataduras; al calcular la efectividad de la inversión ya no es necesario tomar en cuenta el coste de afrontar las consecuencias”

Y sin embargo, y también como consecuencia de la nueva movilidad, el capital y las finanzas casi nunca se encuentran en el trance de tener que vencer lo inflexible, apartar los obstáculos, superar o mitigar la resistencia; si llegara a suceder, con frecuencia podrían soslayarlo a favor de una opción más blanda

“Cuando el enfrentamiento con la <alteridad> requiere una costosa aplicación de la fuerza o bien fatigosas negociaciones, el capital siempre puede partir en busca de lugares más pacíficos. Para qué enfrentar lo que se puede evitar"

El mundo de hoy está lleno de acciones y actitudes neocoloniales; los forasteros exigen o toman control de ecosistemas locales, imponiendo acciones que los residentes de antaño pueden desdeñar.

Por razones tales, los "forasteros" que chocan con los ecosistemas locales y regionales se han convertido en protagonistas importantes del análisis, pues el contacto con agentes y agencias externas (por ejemplo, trabajadores migratorios, refugiados, soldados, turistas, inversionistas y desarrolladores) se ha vuelto común. Los estudiosos de la modernidad líquida deben prestar atención a las organizaciones y fuerzas externas (por ejemplo, gobiernos, NGOs, empresas) que imprimen demandas en los ecosistemas locales y regionales a lo largo del mundo. Incluso en los lugares más remotos, la gestión de ecosistemas involucra ahora múltiples niveles de análisis.

 

Nota: todas las citas son de Zygmunt Bauman (1998) "La globalización. Consecuencias humanas", México, FCE

Comentarios

El poder de los inversionistas, dado a partir del modelo neoliberal. Brindar espacios a sujetos que no construyen significados en torno a ellos y violentan los significados de la gente local a sus propios y financieros intereses.......¿Una promesa de progreso? Buenísimo el artículo.

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Eso de que las empresas se estén moviendo de un lugar a otro y dejen sus desechos en un lado para trasladarlos a otro, dañan nuestros ecosistemas y todo está íntimamente ligado a los intereses económicos y seguramente políticos a los cuales le llaman progreso con promesas e irregularidades que todos saben y pocos dicen. las basuras, los desechos, los residuos....a dónde irá a parar todo esto? le estamos partiendo su mandarina en gajos a nuestro propio hogar como dije..sólo por intereses...felicidades doc muy bueno...

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